Manuel Gaona Cruz: la voz de la justicia que no se rindió ante el horror
El portal www.manuelgaonacruz.org abre con una dedicatoria que resume una vida entera de entrega: “Dedicado a la memoria de Manuel Gaona Cruz y a las generaciones futuras, en cuya existencia depositamos la verdad, la historia, el sacrificio y el legado de quien defendió hasta su último aliento la Justicia y el Estado de Derecho en Colombia.”
Y es precisamente en esa última frase —hasta su último aliento— donde se encierra el drama y la grandeza de un hombre que se negó a ceder ante el terror.
El 6 de noviembre de 1985, cuando el grupo guerrillero M-19 irrumpió violentamente en el Palacio de Justicia de Bogotá, el magistrado Manuel Gaona Cruz enfrentó las que serían sus últimas horas. Durante la toma, el fuego cruzado, los gritos y el caos convirtieron el recinto en un infierno. A pesar de ello, Gaona mantuvo la serenidad y el valor que habían marcado su vida pública.

Gráficos que ilustran el modo como fue asesinado el magistrado Manuel Gaona Cruz a manos
del M19
Según los testimonios recogidos años después, cuando el comandante insurgente Andrés Almarales intentó usar a los magistrados como “escudos humanos” —su “última carta” para detener el asalto del Ejército—, Gaona Cruz se plantó con dignidad. Rechazó la orden de moverse hacia un corredor donde los esperaba una muerte segura. “No. Nosotros no vamos a salir así. Yo no me muevo de aquí”, dijo con firmeza.
Esa frase, sencilla y definitiva, selló su destino. En respuesta, Almarales dio la orden brutal: “¡Acaben con estos hijueputas!”. Los disparos resonaron a escasos centímetros de distancia. Las balas impactaron su nuca, su sien y su hombro. Cayó sobre su colega José Gabriel Salom, quien sobrevivió fingiendo su muerte bajo el cuerpo inerte de su compañero.
Minutos después, los cuerpos fueron arrastrados hacia las escaleras del Palacio, como una macabra exhibición en medio del humo y la desesperación. El fuego seguía, la tragedia continuaba, pero el gesto de Manuel Gaona Cruz quedó grabado en la memoria nacional: el de un hombre que prefirió morir con dignidad antes que rendirse al miedo.

Los narcotraficantes querían impedir que se aprobara su extradición a Estados Unidos. El Magistrado Gaona había sido amenazado en reiteradas oportunidades.
A cuatro décadas de aquel episodio que aún duele en la historia colombiana, el legado del magistrado Gaona Cruz no se limita a su trágico final. Su vida y su muerte representan el símbolo de una justicia que, pese a los embates del horror, se sostuvo de pie.
Invitamos a nuestros lectores a visitar el portal www.manuelgaonacruz.org, donde su memoria sigue viva, inspirando a las nuevas generaciones en la búsqueda inquebrantable de la verdad y el derecho.
