
Los más grandes, en el Mundial más grande de la historia. En Duitama 1.995, Abraham Olano, oro; Miguel Induráin, plata; Marco Pantani, bronce.
Con los medallistas en el podio, la fiesta del ciclismo orbital llegó a su fin. A partir de ese 8 de octubre de 1.995 todo ha sido un recuerdo nostálgico que los jóvenes no entienden y que nosotros no hemos sabido explicar.
Implacable el tiempo ha corrido y ya, hasta el afiche perdió sus alegres colores.
Las miles de personas apostadas a lado y lado de la Ruta del Mundial ovacionaron y vivieron cada pedalazo de éstos colosos del ciclismo mundial, que no se guardaron esperando una llegada en grupo. Con el transcurrir de los kilómetros el ritmo fue más intenso, poco a poco los que luchaban por un puesto en el podio fueron menos.

Duitamenses y turistas buscaron un lugar el La Tribuna, el sitio más alto del circuito.
Cómo cuenta José Baudilio Cepeda M. “solo terminaron 20 de 98 que iniciaron la competencia: 78 por diversas razones se bajaron antes de la meta. De los 12 colombianos que compitieron, solo concluyeron tres: los boyacenses Oliverio Rincón (octavo), Israel Ochoa (11) y Chepe González (15), y los nueve restantes abandonaron en el siguiente orden: Efraín Rico, Álvaro Lozano, Libardo Niño, Nelson Rodríguez, Alberto Camargo, Henry Cárdenas, Celio Roncancio, Juan Diego Ramírez y Óscar de J. Vargas.”

El duitamense Oliverio Rincón, en el centro, dio la pelea, pero la superioridad de los europeos fue innegable.
¡Final inesperado! Abraham Olano pasó la línea de meta, tras recorrer los dos últimos kilómetros con su llanta trasera pinchada, parando los cronómetros en 7 horas, 9 minutos y 55 segundos; a 35 segundos llegó su compatriota Miguel Induráin y tercero el italiano Marco Pantani.

La bandera de Boyacá en primer plano y el verde de los campos boyacenses el recuerdo de un mundial épico.
Las banderas ya no ondean, fueron el símbolo de una gran fiesta, de la fiesta del civismo en el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta celebrado en Duitama en 1.995.

Las inmensas mariposas que ondearon en toda Duitama, se marcharon. Como en la canción solo queda el recuerdo.

