La crisis originada por el narcotráfico y los secuestros y extorciones de la guerrilla, que dinamitaron la economía, ahuyentó a los grandes patrocinadores del ciclismo y con ellos se fueron las ilusiones del pedalismo nacional.
La calidad de nuestros ciclistas les abrió las puertas y encontraron equipos en el viejo continente en el que corrían bajo otras condiciones, casi siempre como coequiperos, por eso, cuando llegó el anhelado Mundial de Ciclismo en Ruta nos aplicaron aquel viejo adagio popular: “vestimos el altar para que otros dijeran la misa”.
Las miradas y el peso del equipo lo llevaron en su espalda los duitamenses Oliverio Rincón y Alberto “El Torito” Camargo. Rincón era un escalador de primer nivel, sus triunfos en la Vuelta de La Juventud y Vuelta a Colombia en 1.989 fueron su carta de presentación para atacar las montañas europeas. Participó en tres ediciones del Tour de Francia y ganó una etapa. Corrió en seis Vueltas a España y ganó dos etapas; en el temible Dauphiné Liberé de 1.993 gano una etapa y fue segundo en la clasificación General. Su impronta de escarabajo la selló en la Escalada a Montjuic en 1.991. Un año antes del Mundial ganó la Clásica de Los Alpes y el Trofeo Luis Ocaña. Llegó al Mundial con el honor de haber sido 5º en el Giro de Italia en junio de ese año.

Alberto «El Torito» Camargo otra de las figuras del pedalismo nacional para la época del Mundial de ciclismo.
Fotografía de @fdlciclismo
Alberto “El Torito” Camargo ganó dos etapas en las cinco Vueltas a España que corrió y disputó cuatro Tours de Francia
El otro experimentado del equipo era Henry “El Cebollita” Cárdenas, el sogamoseño corrió cinco Vueltas a España, tres Giros de Italia y tres Tours de Francia. Completaban el equipo “Chepe” González que venía de ganar la Vuelta a Colombia de 1.994 y 1.995; Israel Ochoa, Celio Roncancio, Oscar de J. Vargas, Libardo Niños, Álvaro Lozano, Juan Diego Ramírez, Nelson “Cacaito” Rodríguez y Efraín Rico.
El equipo se había preparado para hacer valer su localía, pero el poderío de los equipos de España, Italia y Francia acaparaban la atención de los especialistas. Al final del espectacular circuito, Colombia y particularmente Duitama, se sobró en organización y calor humano aplaudiendo a españoles e italianos.



