Con la llegada de las delegaciones los duitamenses dejaron ver su amabilidad, su espontaneidad y cariño para los visitantes. Sin ninguna duda hoy se puede afirmar que las delegaciones sintieron y disfrutaron el calor humano de quienes hicieron hasta lo imposible para hacerlos sentir como en sus casas.
Los barrios se vistieron de fiesta y no escatimaron esfuerzo para ser los mejores anfitriones. Todos sin excepción hicieron sentir a los deportistas en una parte de su Patria, las banderas y el himno de su país realmente los impactaron, era emocionante verlos compartiendo con sus anfitriones, con las autoridades, con los periodistas.
En el barrio Simón Bolívar uno de los más jóvenes, para esa época, el Campeonato Mundial de Ciclismo fue una fiesta para los niños, el Presidente de la JAL, Fernando Sáenz y su esposa Mariluz Agudelo revivieron los días de construcción del barrio y con todos los vecinos trabajaron para dejar en alto el nombre del naciente complejo habitacional. Recibieron con lujo de detalles a la delegación de Polonia.
La primera delegación en arribar fue la de Australia, recibida en el barrio Cacique Tundama; cuando arribaron los de Haití, venían muertos del frio bogotano y del susto tras ser robados por un taxista en nuestra gloriosa capital, el Conjunto Residencial Manzaneda fue su anfitrión, sus habitantes los acogieron en sus casas y procuraron subirles el ánimo. Muy pronto estaban sonrientes estrenando uniformes donados por la reconocida empresa duitamense Pollos El Dorado y estrenando chaquetas compradas por la comunidad.
En esos recibimientos siempre estaba Miguel Ángel Bermúdez, el dirigente deportivo que había logrado que la UCI le otorgar a Colombia la realización de ese Mundial de Ciclismo. Bermúdez, un hombre que había estado en diferentes Mundiales y en las grandes carreras del mundo no podía creer lo que veía, disfrutaba cada recibimiento, cada evento.






Excelente Alfredito. Felicitaciones. Recordar es vivir
Gracias. Si señora y faltan los canes.