La tarea… Sonreír

Para un alcalde recién posesionado la tarea de organizar un mundial no era fácil, debía vencer la resistencia de sectores políticamente distanciados de la nueva administración, quitarle a la organización el matiz político y llegar con la ciudadanía unida a la gran fiesta.

En la primera convocatoria abierta se determinaron tareas para quienes aceptaron el llamado, recuerdo a la Asociación de Entidades Cívicas, La Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, la Diócesis de Duitama-Sogamoso, la Cámara de Comercio, la Asociación de Amigos de Duitama en Bogotá, el Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil, la Cruz Roja, El Grupo de Caballería Mecanizado Silva Plazas, El IV Distrito de Policía y la Escuela de Policía Rafael Reyes.

La gran tarea fue engalanar a la ciudad sin ahorrar esfuerzo y sonreír.
El civismo de los duitamenses estaba a prueba y se necesitaba trabajar.

El primer objetivo fue vincular a las Juntas de Acción Comunal, se llegó a los barrios con un afiche denominado “Tareas” en el que se señalaba la necesidad de arreglar los andenes y las fachadas, no dejar las mascotas en la calle, en el sector de la ruta mundialista retirar las cercas con alambre de púas. El primer gran evento que apuntaba a la unión ciudadana fue revivir la tradicional Maratón la Voz de Los Libertadores, la que se promocionó como “La Perla con aire de mundial”, que se corrió el primero de mayo como homenaje a la clase trabajadora.

Ya para esa época, mes de mayo, La Cámara de Comercio y el SENA estaban capacitando a los gremios de taxistas, personal de hoteleros, bares y restaurantes, en total se dictaron 1.300 horas de capacitó en 15 cursos diferentes.

En mayo cada barrio tenía sus líderes que eran coordinados por la Oficina de Acción Comunal en cabeza de Gloria Contreras, con todos ellos se programó la Caminata de la Confraternidad, que selló a unión de los duitamenses en torno al Mundial de octubre, fue un evento masivo que despertó el civismo y prendió la fiesta mundialista. En medio de ésta caminata nació la idea de que los barrios adoptaran un país, pintaran los postes con los colores de su bandera y les brindaran una bienvenida a las delegaciones.

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4 comentarios

  1. Lindo relato Alfredo.
    Son aspectos de la vida duitamense que los jóvenes de hoy no conocen y esta es una bonita forma de darles algo de esa historia.
    En hora buena.

  2. Interesantes por sus referencias históricas, pero sobre todo muy entretenidas; publicaciones hechas en una narrativa ricas en verdadera manifestacion de la cultura
    e idiosincrasia Duitamace

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